Alarcón, en Cuenca

Alarcón está situado en un estrecho meandro del río Júcar y tiene a sus pies la pequeña presa del Henchidero. En la distancia despunta su fortaleza, que es del siglo VIII y actualmente es un Parador.

El acceso a Alarcón probablemente no ha cambiado mucho en los últimos mil años o más. Se llega por una carretera estrecha que sigue el recorrido del río Júcar y cruza dos pasos en sendas murallas, ambos arcos del ancho de un carruaje. Tal vez en tiempos dos caballeros pasaban por ahí con holgura, pero en coche toca esperar a que no venga nadie para cruzar. El segundo paso además está entorpecido, a propósito y con fines defensivos, por una torre de vigilancia que forma parte de la muralla de la ciudad.

Plaza de Alarcón

En la distancia, al otro lado del río y fuera de los muros de la ciudad, la fortificación de padrastro es una torre de armas conocida como torre del Campo. La torre del Campo servía como primera línea de defensa. Desde ella se divisan las tierras próximas a Alarcón, las rutas de acceso por tierra y agua, el castillo y parte de la ciudad. Es el mejor lugar desde el que obtener una panorámica de Alarcón y de sus alrededores, incluyendo el río, otras torres cercanas, la fortaleza, el puente del Henchidero y diversas construcciones, como la iglesia o el cementerio.

La torre de armas lleva en pie desde el siglo VIII, resistiendo a las inclemencias del tiempo, al paso del tiempo y a las guerras de los hombres.

La torre del Campo vista desde el puente del Henchidero. A la derecha el primero de los muros que protegía la ciudad y la puerta de acceso.

Puente del Henchidero

El puente del Henchidero tiene varios nombres (del Henchidero, del Cañavate o de Tébar), casi tantos como vidas ha tenido a lo largo de los siglos.

El puente actual probablemente se remonta al siglo XV, al parecer construido sobre una versión anterior de la época románica (hacia el Siglo XII), que probablemente se construyó a su vez sobre un puente anterior, que a su vez…

Siempre es fascinante ver cómo los puentes soportan el paso del agua, con sus crecidas y con sus ausencias, a la vez que soportan el paso de hombres, animales y máquinas y mientras que soportan el peso del tiempo. Según explica Víctor Yepes, ingeniero de caminos, “su buen cimiento y su continuo mantenimiento explican que el puente se haya mantenido bien hasta la fecha. Además el hecho de que Alarcón quedase fuera del ámbito estratégico militar evitó que se destruyera en los sucesivos conflictos.”

Pasando el puente del Henchidero se puede coger un sendero de pequeño recorrido (de aproximadamente una hora) que bordea el cerrado meandro sobre el que se asienta Alarcón desde la época de los íberos, llega hasta el puente del Picazo y desde allí se regresa por la otra orilla del río.