La Selva de Irati

Antes de que saliera el sol ya había familias en lo alto de Tapla-Arrondalepoa sentadas en la pradera, bajo una manta, esperando para ver amanecer. Habían pasado la noche en las caravanas y furgonetas camper aparcadas a pocos metros. Muy cerca pastaban una manada de ponis navarros y algunas vacas marrones. El cielo estaba completamente despejado. Eran las siete de la mañana y la temperatura no superaba los dos grados.

El puerto Tapla-Arrondalepoa (1364 metros) está situado a 11 kilómetros de Otsagabia / Ochagavía, en la estrecha carretera NA-2012 que serpentea por los valles cortando las laderas para llegar a Casas de Irati, uno de los dos accesos principales a la Selva de Irati.

Desde el puerto Tapla-Arrondalepoa, hacia el este, una sucesión de valles encaminan la vista hacia la Cuenca de Pamplona.

La selva de Irati o bosque de Irati (Iratiko oihana) es un extenso y denso bosque de hayas y abetos, el segundo más importante y mejor conservado de Europa occidental después de la Selva Negra, en Alemania. Eso a pesar de que la masa forestal de Irati comenzó a explotarse en el Siglo XVII con la extracción de la madera de haya, muy apreciada para construir barcos, mástiles para grandes carabelas y remos. El Bosque de Irati se extiende por el norte de Navarra y el suroeste de la región de Nueva Aquitania, en Francia.

Era el último fin de semana de octubre y con el cambio de hora disponía de una hora más hasta el amanecer. Tenía tiempo para prepararme un café entre vacas, ponis y familias madrugadoras, seguir después hasta Casas de Irati y asentarme por alguna senda en el bosque antes de que saliera el sol.

Para acceder al bosque temprano lo más cómodo es pasar la noche en Ochagavía, donde hay varios hoteles y alojamientos. En Ochagavía las construcciones son de piedra y hay numerosos bares y restaurantes junto al río Salazar, que atraviesa la población. Cruzando uno de los puentes (uno que es de piedra, por supuesto) hay un aparcamiento que está indicado. Es amplio y tiene espacio suficiente para vehículos y caravanas, y al parecer es posible pernoctar en él. Desde allí se puede ir caminando hasta el centro del pueblo.

«Por allí es difícil no comer bien —me dijo un amigo navarro— Algo tienes que haber hecho para que no sea así. O caer muy mal.»

Un par de sitios cercanos muy recomendados para comer o cenar en Ochagavía son Asador Sidrería Kixkia y Hostal Orialde, por ejemplo.

En la oficina de turismo de Ochagavía hay una instalación que explica los procesos geológicos y los movimientos tectónicos que formaron la cordillera de los Pirineos; y un par de exposiciones, una fotográfica y una muestra de las herramientas rústicas utilizadas en la zona hasta hace no tanto. También hay información sobre la fauna y la flora local.

Desde Ochagavía hasta el bosque de Irati hay unos 25 km (ver mapa, abajo), aunque el trayecto puede durar cerca de una hora debido a lo tortuoso y estrecho de la carretera. Si subes al amanecer te aseguras que al menos habrá poco tráfico (o ninguno); si vas más tarde y dependiendo del día (si es fin de semana o si hace bueno, en verano y al comienzo del otoño) es probable que encuentres en la carretera autocares y numerosos coches, y también vehículos aparcados en las cunetas, que enlentecen el acceso.

El bosque

La Selva de Irati no defrauda en ninguna época del año, pero el otoño lo convierte en un espectáculo de color, especialmente al incio de la estación. Es la época en la que el río baja con menos caudal, y aun así la cascada de El cubo, a pocos minutos caminando desde de Casas de Irati, conserva buena parte de su atractivo. Con los primeros rayos de sol (si la visita coincide con un día despejado) en apenas unos metros se pasa de la oscuridad de la noche a la luz del día, y de nuevo de la luz del día a la penumbra pocos metros después.

Las primeras luces de los días soleados de otoño iluminan la Selva de Irati con naranjas y amarillos brillantes. Como si el bosque estuviera en llamas.

Para adentrarse lo más recomendable es seguir los senderos que están indicados, y tener en cuenta el dato de longitud y dificultad; hay senderos más largos y más complicados y los hay cortos y fáciles, adecuados para ir con niños.

En el bosque se tallaban toscamente los futuros remos, para reducir el tamaño y el peso de la madera que había que bajar por el río

En algunos de los recorridos hay instalaciones que explican y muestra cómo se llevaban a cabo estas labores y cómo se hacían descender los troncos a través de un sistema de excusas y compuertas instaladas a lo largo del río Irati con el fin de provocar riadas artificiales que empujasen los troncos en las épocas en las que el río tenía menos caudal.

Las 17.000 hectáreas del bosque son “zona de especial protección para las aves” (ZEPA) —con partes que además gozan de las categorías de Reserva Natural (Mendilatz) y Reserva Integral (Lizardoia)— ya que el bosque alberga numerosas aves; algunas de ellas de especies que están peligro de extinción, como el pájaro carpintero. No es habitual ver animales cerca de los recorridos pero con suerte se podrá escuchar la berrea de los ciervos.

Qué llevar

  • Botas de campo.
  • Ropa adecuada a la estación del año. Puede hacer fresco también en verano.
  • Agua y algo de comida.
  • Mapa de la zona, y preferentemente el mapa de recorridos que se puede conseguir en los puestos de información que hay en Casas de Irati y en el acceso por Irabia.
  • Cámara de fotos.

Acceso

Antes de entrar a Ochagavía, en un desvío a la izquierda llegando desde el sur, se encuentra una de las dos entradas principales hacia el Bosque de Irati. El otro acceso es por el embalse de Irabia, pasado Orbaizeta. En los dos accesos hay un aparcamiento donde se paga una tasa de acceso para el mantenimiento del parque, 5€ por coche y 2€ en caso de ir en moto (2016). El punto de información donde se paga la tasa abre hacia las nueve o nueve y media de la mañana (según me dijeron en la oficina de información) pero si se llega antes se puede acceder y aparcar, y pagar la tasa al salir. En ese caso conviene hacerse antes con el mapa de los senderos y recorridos señalizados por el bosque. Los recorridos también están indicados sobre el terreno, con señales que informan sobre su longitud y el tiempo aproximado que lleva completarlos. En el bosque no hay cobertura móvil.

Fotos